martes, 12 de mayo de 2015

EL GRAND HOTEL DE LOGROÑO DE ESTEBAN Y TROCÓNIZ


"UNO DE LOS GRANDES HOTELES DE ESPAÑA"


Las postales que publicitaban el 'Grand Hotel de Logroño' le añadían la leyenda: "uno de los mejores de España" y, aunque su tamaño era más reducido que muchos de los grandes, algo de razón debía de tener, cuando aparecía su nombre en las guías de viaje de la época entre los mejores del momento. 





Los promotores de esta iniciativa hotelera fueron Esteban y Trocóniz dos apellidos, que como tantas veces pasa, se unieron familiarmente y como sociedad mercantil en múltiples negocios.

D. Alberto Trocóniz, era natural de Miranda de Ebro y en 1909 se casa con Esperanza Esteban, hija del acomodado industrial D. Juan Esteban Muñoz celebrando su banquete de boda en el 'Hotel Comercio', curiosamente, el más elegante de Logroño, hasta que en 1914 se inaugurara el 'Grand Hotel'.

Este establecimiento se abrió bajo la dirección de D. Alberto Trocóniz, hijo y nieto de acreditados "fondistas",  y propietarios de la próspera 'Fonda Rámila' que además de atender a los viajeros de Miranda, también prestaba sus servicios a los que visitaban el balneario de Fuente Caliente.  Esta dirección, no podía ser "más profesional", Alberto además de haber nacido en el negocio, había viajado por toda España y extranjero visitando y conociendo las últimas novedades de los mejores hoteles del momento.

EL PROYECTO 

El proyecto del nuevo hotel aprovechaba el chalé de los Herreros de Tejada y supuso el traslado del 'Gran Casino' de la calle Vara de Rey  a Miguel Villanueva. Su acondicionamiento,  llevó aparejado la construcción de un gran edificio a sus espaldas destinado a habitaciones, dejando el principal, así como los hermosos jardines que le rodeaba, para restaurant y fiestas.

En noviembre de 1913, se presentó una "magnífica acuarela" del arquitecto Sr. Saénz Iturralde, autor del proyecto del edificio y que sería ejecutado por el maestro de obras Pedro Bergasa. El periódico La Rioja, adelanta a sus lectores como sería este 'Grand Hotel':

"...Este suntuoso hotel, situado a 200 metros de la estación de ferrocarril y frente al paseo del general Espartero, con unas 90 ó 100 habitaciones cómodamente amuebladas, estará dotado de calefacción central, cuartos de baño, servicio de agua permanente, fría y caliente en todas las habitaciones, tendrá alumbrado eléctrico y por gas, espaciosos comedores, servicio de teléfono inter-urbano, hermoso parque y jardines, garaje y servicios de automóviles; en una palabra reunirá todas las comodidades e higiene que el más exigente pueda apetecer. Como complemento, la dirección del referido hotel nos consta estará a cargo del muy inteligente y acreditado don Alberto Trocóniz persona muy competente y conocida en todo el Norte de España"

El 6 de diciembre de 1913, en el Boletín de la Provincia, se publicó la autorización para ejecutar las obras y, el 25 de agosto de 1914 se inauguró el que fuera 'GRAND HOTEL DE LOGROÑO'

LA REFORMA: UN ANTES Y UN DESPUÉS DEL EDIFICIO



En la postal de la derecha de la librería de 'Hijos de Alesón', se observa que el edificio del 'Gran Casino' se encuentra exento, mientras que en la postal en primer plano, ya como 'Gran Hotel', el edificio aparece ampliado.




LA INAUGURACIÓN 1914





Coincidiendo con su inauguración, el periódico 'LA RIOJA' publica una foto de Alberto Muro de la fachada del nuevo hotel y una detallada descripción del mismo: 

 "... respondiendo a la curiosidad del público siquiera sea el nuevo hotel: Una gran puerta con entrada para automóviles, y doble para peatones y bajo elegante marquesina, de entrada a una escalinata de marmol que sirve de acceso al hall al estilo inglés; blanco con zócalo de caoba y herraje dorados, preciosas farolas y muebles  propios del lugar.

También es de caoba el reloj eléctrico que rige todos los de la casa: a su frente tiene este hall la escalera de honor y el servicio y cuatro puertas decoradas con lunas grabadas en oro.

La primera da al gabinete de señoras o sala de recibo: también blanco con herrajes de oro y seda verde Nilo. La segunda, a la biblioteca, decorada en verde y del mismo gusto.

Las otras dos puertas dan a dos comedores: uno blanco esmaltado con herrajes oro, friso de espejos y arañas de cristal con mesitas blanca y oro como las sillas del más refinado gusto. El otro comedor es blanco y amarillo y en nada desmerece del anterior. 




Frente al hall se halla el teléfono urbano y el interurbano y tiene además servicio de lavabos de agua fría y caliente con sus espejos nuevos de arco y la novedad de tener pequeñas toallas individuales que usadas una vez se arrojan a un cesto para ser lavadas.

Un detalle especialmente atendido es el ropero sobre barras artísticas, a pesar de no estar a la vista del público, pero que prueba el refinamiento del gusto que preside en la instalación.




Son el 1º y 2º, pisos iguales en distribución: frente a la escalera de honor y desembocando en él la de servicio hay un gran vestíbulo, entrada a un regio salón con dos riquísimos dormitorios seguidos de sus espléndidos cuartos de baño con bañera y lavabo, bidet.

El mobiliario es rico y elegante: verde malaquita el central: blanco el dormitorio izquierdo, y caoba el de la derecha; los aparatos de luz, de cristal del mejor gusto; tocadores, escritorios, juegos de armarios de lunas con coquetonas mesitas y sillas. 

Esto en cuanto se refiere a la parte anterior. La posterior es un gran pasillo central con cuartos a sus lados: todos tienen su balcón correspondiente, cama armario espejo, mesillas de noche, otra mesita escritorio, sus butaquitas, taburete y tijera para la colocación del baúl; un lavabo de porcelana servida de agua fría y caliente, con hermosa luna espejo biselado, un bidet y doble servicio de luz eléctrica, no faltando los timbres, etc. 

Y lástima no hallan llegado los relojes eléctrico de que se dotarán los cuarto, que servirán de despertador por un sistema ingeniosísimo.



En la parte baja se halla la cocina; lo más  grandioso del Hotel: despejada y aireada, es de lo mejor que se ha hecho, no ya en España, sino en el extranjero. Todos los servicios están atendidos sin faltar detalle y sin que pueda pedir nada el más exigente.

A un lado están los sitios destinados a fregaderas: en unos se friega y en otro la batería de cocina.Tiene sus máquinas refrigeradoras como es natural.

Pero donde hay un lujo sin calificativos es en el servicio del café: una máquina automática de niquel lo hace  y conserva, siendo la de la leche muy original y limpia.




El cuarto de la plancha con sus armarios es, sencillamente, un modelo. Toda la casa tiene calefacción completa, con un sin fin de radiadores.Tiene doble conducción de agua de dos pozos para el servicio del Hotel y otra para la mesa y unos especiales del Iregua, claro que debidamente filtrada

En cuanto a detalles de lujo y buen gusto no puede pedirse nada. La escalera de honor está ricamente alfombrada, todos los pasillos llevan una tira de linoleum, y las habitaciones y alcobas de la parte central del piso primero están alfombradas en toda su extensión.

El Hotel, en el que pueden alojarse doscientas personas, tiene una gran cantidad de luz natural que le da mucha alegría. Se da el caso de que no hay una habitación interior, circunstancia que por sí sola, acredita un establecimiento de su clase.

El arte culinario está a cargo de un gran jefe de Madrid y tres auxiliares y la cocina es capaz de servir a 500 personasEn las hermosas bodegas con que cuenta el Hotel se guarda toda clase de vinos y licores nacionales y extranjeros.

La servidumbre de camareros está a cargo de un "maitre d'Hotel" y además hay un sin fin de doncellas para el servicio de limpieza etc.

Aparte de todo lo ya enumerado, los preciosos jardines que circundan el edificio están dispuestos para comer en ellos al aire libre.

A la llegada de los trenes estará en la estación un automóvil del Hotel, para el servicio de viajero, y en la casa habrá también automóvil para servicios particulares.

Desde mañana, a las ocho de la mañana, empezará el Gran Hotel su vida que deseamos sea tan próspera como merece el esfuerzo hecho, y está noche, a las ocho, se verificara a inauguración con un espléndido banquete al que están invitadas las autoridades, Prensa y distinguidas personalidades." LA RIOJA / MCDE Agosto  1914



BANQUETE DE INAUGURACIÓN

De la ceremonia de inauguración se puede saber que el fotógrafo oficial del momento fue Alberto Muro que inmortalizó el momento en una foto de magnesio, "que será como todas las suyas una obra de arte". El banquete servido y descrito a la moda del momento, es decir,  en francés, fue regado con vinos de la Rioja de "Bodegas Bilbainas, cepa Sauternes año 1904 y de Bodegas Franco Españolas: Diamante y tinto 1890", estos caldos fueron acompañados por Jerez viejo y  acreditadas marcas de champagne francés. Entre los invitados se encontraban representación de las autoridades civiles, militares, el alcalde Marín y miembros destacados de la sociedad logroñesa del momento... que felicitaron y dieron enhorabuenas y aplausos a los propietarios y a los industriales que habían intervenido en las obras y que "se hallaban presentes, señores: BergasaRedónAlonsoMaguregui y Anta, y el arquitecto señor Iturralde"


LA COCINA DEL GRAND HOTEL

El Grand Hotel, no sólo deslumbró a Logroño con su menú de inauguración, también el lujo gastronómico se lucieron en sus exquisitos salones en otras muchas ocasiones.

VISITA 13/08/1915 DIRECTOR GENERAL DE CORREOS
El 11 de abril de 1915, a pocos meses de su inaguración, tuvo ocasión la cocina  del 'Grand Hotel' mostrar su eficacia al servir en el cercano frontón 'Beti Jai' 700 almuerzos en al homenaje a Félix Martínez Lacuesta en un prodigio de organización, teniendo en cuenta, que los fogones de la época en su mayoría eran de carbón  y que el número de comensales superaba su capacidad.

Sus menús eran dignos de los mejores restaurantes de la época y así, en el almuerzo de la navidad de 1915 podemos ver este anuncio publicado en el diario LA RIOJA:











ESTEBAN Y TROCÓNIZ, UNA VIDA EMPRESARIAL, MÁS ALLA DEL GRAND HOTEL DE LOGROÑO.

La inauguración del Grand Hotel de Logroño fue una de las primeras iniciativas de Esteban y Tronconiz como propietarios y directores de hotel. Dos años después reformarían el establecimiento familiar de Alberto Trocóniz de  Miranda de Ebro y en diciembre de 1929, como indica el reverso de una postal del hotel de Logroño, inaguraron el Gran Hotel de Salamanca.




(SE ACTUALIZARÁ)





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24/04/2015
12/05/2015

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